¿Qué será de Argentina sin Messi?

2026-09-03 22:18:29 - ARGENTINA

Una Selección Argentina sin Messi es como Saturno sin sus anillos.

Messi rebasó el tiempo y el espacio. Los hizo uno. En cada carrera, atravesó la barrera del sonido. Después, se sentó a escucharlo como un zumbido con ecos en la posteridad.

Con su futbol supersónico, levitó sobre las canchas. Messi vino armado. No necesitó pilas. Nació listo para jugar 207 partidos con la albiceleste y para marcar 125 goles.

¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.

Sucede que Lionel nunca se repitió en una cancha. Fue muchos "Messis" en uno mismo. Lionel hacía goles como si existiera una programación decodificada en su cabeza. Como si viera los otros nunca pudieron ver o como si usara algún tipo de lente infrarrojo, Messi siempre fue distinto al anterior Messi. Si el primero pasaba, el segundo regateaba. Si el tercero, esquinaba una pelota a la base del poste derecho, el cuarto esquivaba una barrera como si la pelota surfeara una ola. Si el quinto Messi aceleraba, el sexto frenaba como otra manera de ser veloz…

Si usaba la '10' era solo como recordatorio de los compañeros que lo seguían con la fe ciega que se le tiene a las deidades, como ha sugerido Juan Villoro.

Messi tenía mapeado el campo. Como su talento no reclamó de instructivos, ganó dos Copa América, una medalla olímpica de oro, una Finalísima y un Mundial. Hacer listas de sus logros es casi tan aburrido como ser su rival.

Lee más: "No sé cómo seguir": Messi se despide de su padre en conmovedora carta y analiza su retiro

Pero la Selección Argentina tendrá que seguir siendo sin Leo. Sin Ángel Di María, sin Nicolás Otamendi, sin Leandro Paredes, sin Tagliafico, sin Acuña y sin los escuderos que sacaron sus espadas para proteger al Rey.

Pero la transición ya le ha sucedido a Argentina. No es que le vaya a pasar. El equipo tiene muchos títulos, pero no tanto kilometraje. Está casi recién estrenado, pero no tendrá a la brújula que les marcaba el Norte a jóvenes a Enzo Fernández, Alexis Mc Allister, Julián Álvarez y compañía…

Tampoco se sabe si Lionel Scaloni continuará en el banquillo o extenderá el contrato que tiene hasta diciembre. Se desconoce también si Claudio Tapia librará sus problemas legales, aunque esté eternizado en la silla directiva argentina. Lo que sí se conoce es que Messi no estará, porque, muchas veces, las malas noticias son aquellas que llegan primero.

Messi sabía que se iba desde el silbatazo de la Final de la Copa del Mundo. España fue su inicio como futbolista y su final como seleccionado. El fallecimiento de su padre solo confirmó aquella decisión que enluta al futbol.

Por ahora, no hay ningún heredero que haya nacido en esta generación, porque los genios no se reimprimen. Argentina tendrá que resolverse a partir de la colectividad. Sellarse en una sola fuerza a través de futuras promesas como Nico Paz, Mastantuono, Claudio Echeverri, Giuliano Simeone, Alejandro Garnacho o el 'Colo' Barco solo será el recordatorio de que los partidos deberán ganarse por el recuerdo de Lionel. No por su presente.

El gafete de capitán encontrará un brazo más fuerte si se le coloca al 'Cuti' Romero, al 'Dibu' Martínez o a Lautaro Martínez, pero nunca sabrá que el talento también es otra de las formas del liderazgo.

Y Leo fue un líder. Al principio casi silencioso, como un secreto. Siempre prefirió que el ruido lo hicieran sus esfuerzos.

Contexto: Lionel Messi se despide de la Selección Argentina tras 21 años de historia

Porque Messi se había retirado de la Selección Argentina, en 2016, y regresó para que se subrayara que la trama no se trataba de ganar siempre sino de no rendirse nunca. Ese es el mensaje unificador de Lionel Andrés: Fusionó a un país escéptico. El Sol de la Bandera de Argentina le proyectaba una sombra del tamaño de Maradona.

'Si Diego tenía atada la pelota, Messi la traía dentro del pie', había avisado ya Eduardo Galeano. Pero, como si se tratara de algún rival que eliminar, Leo también salió montando a caballo de aquellas comparaciones. En su propio país, convenció a quienes veían el futbol de espaldas. Todos aquellos quienes lo criticaban, terminaron pidiéndole fotos.

Y las dio. Otorgó el perdón desde la cima. Porque Lionel Andrés nunca fue rebasado por el personaje. Solamente sostuvo una relación con la pelota muy parecida a un trance. Como hipnotizado, Messi se despertaba cuando un estadio entero rugía su gol…

Tiene mucho de estudio saber porqué Messi se dobló y se desdobló sobre sí mismo. Hay teorías que van desde que posee el instinto de un perro, que solo quiere llevarse la esponja a su casita, como afirmara Hernán Casciari, hasta que, como Diego, vino de otro planeta "para dejar en el camino a tanto inglés", como relatara Víctor Hugo Morales.

Si "Maradona fue el más humano de los Dioses", como también dijo Galeano, por sus excesos fuera de la cancha, Messi, en consecuencia, es el más Dios de los humanos que han pateado una pelota, no solo porque ganó todo, sino porque lo hizo, durante dos décadas, sostenido por las alas de la continuidad. No hay nadie que haya ganado tanto, durante tanto tiempo seguido, que Messi. Las lesiones también fueron otro defensa más desparramado. Ni ellas lo alcanzaron…

Mira esto: Esto costó el tratamiento hormonal para Lionel Messi que le salvó la carrera

Nostálgica como una gota de lluvia que golpea el asfalto, Messi tormenta. Le pertenece al pasado y a su carta de despedida escrita a mano. Lo conserva la eternidad.

Por eso, en su país, el centro de formación de talentos argentinos lleva su nombre. Ese predio labrará el futuro de la Selección Argentina. Ahí se forjarán nuevos talentos, ahí dormirán, ahí soñarán con ser un espasmo, un aliento, un regate, una festejo mirando al cielo del próximo Messi, que aún no ha nacido…